Las técnicas de lectura rápida son muy beneficiosas para los estudiantes que, una vez que han comprendido y estudiado el temario, dan un último repaso a sus apuntes horas antes de enfrentarse a un examen decisivo. Una lectura rápida de repaso les ayuda a retener y analizar las ideas más importantes, optimizando el tiempo de estudio del que disponen.

Siguiendo un ritmo de lectura normal, se pueden llegar a leer unas 250 palabras por minuto de media. Sin embargo, siguiendo las técnicas de lectura rápida que explicamos en este artículo, se aumenta la velocidad hasta las 400 o las 700 palabras por minuto. Con ellas se consigue una mayor concentración en la lectura, mejorando la comprensión de lo que se está leyendo, conociendo más información en menos tiempo y asimilando solo los conceptos nuevos o las ideas principales.

Antes de aplicar propiamente las técnicas de lectura rápida, recomendamos a nuestros alumnos y alumnas que las vayan a practicar que se concentren bien en lo que leen, que eviten vocalizar o repetir las palabras del texto en voz alta, que encuentren un equilibrio entre la velocidad y la comprensión y que empleen diferentes velocidades en función de la complejidad del temario que estudien.

Técnicas de lectura rápida:

1.- Marcar la línea de lectura:

Es importante que la rapidez al avanzar en la lectura no provoque despistes en el lector que le puedan llevar a cometer saltos de líneas ya que, si esto fuese así, se estaría perdiendo parte de la información necesaria para comprender el texto completo. Para llevar a cabo una lectura más uniforme, se recomienda que el estudiante utilice el dedo, un lápiz o cualquier otro marcador que le permita señalar en todo momento la línea por la que va. De este modo, obligará a sus ojos a fijarse en ese punto para seguir la línea de lectura sin necesidad de regresar nunca a las anteriores. Así, conseguirá una concentración mayor que le permitirá fijarse rápidamente en las palabras clave.

2.- Lectura en diagonal o zigzag:

A la hora de repasar un texto que ya se ha estudiado, para recordar el temario, puede resultar más eficaz realizar una lectura rápida en zigzag cuando previamente se han marcado en negrita o se han subrayado los conceptos más importantes que aparecen en los distintos párrafos del texto. Así, el estudiante sólo se fijará en las palabras clave, reteniendo  lo realmente importante y  ahorrando mucho tiempo de estudio.

3.- Lectura desordenada:

Se trata de una lectura muy superficial del texto que permite al estudiante escanear el temario que tiene que estudiar de la manera más rápida posible, sin reparar en los detalles. Con este tipo de lectura estaría memorizando sólo los títulos, subtítulos, encabezados y todos aquellos elementos que le ayuden a recordar y definir un esquema global con los temas y subtemas más relevantes del texto.

4.- Asociación de elementos:

Por último, se aconseja al alumno una lectura rápida de la página que le obligue a fijarse solo en aquellos elementos visuales que capten a simple vista su atención. Este tipo de lectura ayudará a todos aquellos alumnos que tengan buena memoria visual a recordar mejor el temario ya que podrán asociar las fotografías, las tablas, las infografías o los esquemas que aparecen en cada una de las páginas y los textos junto a los que se enmarcan.

Los estudiantes que quieran practicar y aprender estos y otros consejos que les ayuden a mejorar los resultados de sus exámenes, podrán apuntarse a nuestros nuevos cursos de técnicas de estudio en Getafe que impartiremos durante los meses de junio y julio.